sábado, 22 de enero de 2011

LECTURAS Dom 3 T. Ordinario

Primera Lectura: Isaías 8,23b-9,3
"En Galilea de los paganos, el pueblo vio una luz grande"

Como el tiempo primero ultrajó a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, así el postrero honró el camino del mar, allende el Jordán, el distrito de los gentiles.

El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos.

Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría. Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega, como se regocijan repartiendo botín.

Porque el yugo que les pesaba y la barra que oprimía sus hombros, la vara de su tirano, has roto, como el día de Madián.

Salmo Responsorial: 26
"El Señor es mi luz y mi salvación."


El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar?
 Oye, Señor, mi voz y mis clamores y tenme compasión; el corazón me dice que te busque y buscándote estoy.
 No rechaces con cólera a tu siervo, tú eres mi único auxilio; no me abandones ni me dejes solo, Dios y salvador mío.
 La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Armate de valor y fortaleza y en el Señor confía.


Segunda Lectura: I Corintios 1, 10-13.17
"Que no haya divisiones entre ustedes"


Hermanos: Los exhorto en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que vivan en concordia para que no haya divisiones entre ustedes. Estén perfectamente unidos en un mismo sentir y pensar.

Hermanos, me he enterado por algunos servidores de Cloe de que hay discordias entre ustedes. Les digo esto, porque andan divididos diciendo:

«Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Pedro, yo soy de Cristo».

¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados en nombre de Pablo? No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.



Evangelio: Mateo 4, 12-23
"Fue a Cafarnaún para que se cumpliese la profecía de Isaías"


Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se fue a Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Sabulón y Neftalí; para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

“Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; a los que vivían en tierra de sombras una luz les resplandeció.

Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo”:

«Conviértanse, porque está cerca el Reino de los cielos».

Pasando junto al lago de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado después Pedro, y a Andrés, los cuales estaban echando las redes en el lago, porque eran pescadores. Jesús les dijo:

«Síganme y los haré pescadores de hombres».

Inmediatamente dejaron las redes y le siguieron. Pasando más adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca remendando las redes. Jesús los llamó también. Dejaron enseguida la barca y a su padre y lo siguieron.

Recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios, curando de toda enfermedad y dolencia a la gente.

0 comentarios:

Publicar un comentario